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Más que un título: el reto de convertir la preparación en resultados


Por Ernesto Cruz.

La obtención del Doctorado en Administración Pública por parte de Óscar Alberto Aparicio Avendaño, Secretario de Seguridad del Pueblo, llega en un momento significativo para Chiapas. En medio de una narrativa oficial que insiste en la construcción de una “Nueva ERA” para el estado, este logro académico se presenta como una pieza más del rompecabezas institucional que pretende transformar la vida pública y, sobre todo, la seguridad de las familias chiapanecas.

Este logro académico no solo agrega un título más a su trayectoria; es, sobre todo, un mensaje poderoso. En un entorno tan complejo como lo es la seguridad pública en Chiapas, que un funcionario de alto nivel se tome el tiempo —y la disciplina— para profundizar en el estudio, la metodología y el diseño de políticas públicas es una señal clara de que se está apostando por un nuevo modelo de servicio: uno basado en el conocimiento y no en la improvisación.

El hecho de que el grado haya sido otorgado por una institución reconocida, tras un examen riguroso frente a especialistas, añade legitimidad a este avance. Pero más allá del protocolo académico, lo relevante es la intención que acompaña este logro: poner la preparación al servicio de las familias chiapanecas. No como un mérito personal que se exhibe, sino como una herramienta que se utiliza.

En esta llamada Nueva ERA, donde se busca mayor cercanía con la ciudadanía, profesionalismo en la acción pública y resultados tangibles en la seguridad, la formación de quienes toman las decisiones no es un lujo, sino una necesidad. Y Aparicio Avendaño demuestra que entender la complejidad del territorio, de la administración y de la sociedad requiere tanto experiencia en campo como bases teóricas sólidas.

Su doctorado es, entonces, más que un diploma: es una declaración de compromiso. Es la reafirmación de que la seguridad se construye con estrategias inteligentes, con análisis profundo y con sensibilidad hacia las realidades que viven las comunidades. Y es, también, un recordatorio de que la preparación académica no está reñida con la responsabilidad diaria, sino que puede fortalecerla.

Ojalá este ejemplo inspire a más funcionarias y funcionarios a capacitarse, a actualizarse y a asumir que el servicio público exige no solo voluntad, sino conocimiento. Porque cuando quienes toman decisiones se preparan de verdad, los primeros beneficiados son siempre los ciudadanos.

Enhorabuena por este logro. Que sea un escalón más hacia una seguridad más humana, más eficaz y verdaderamente acorde con la Nueva ERA que Chiapas merece.

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