Un hospital que simboliza un nuevo comienzo: la visión del buen vivir en Chiapas
Por Ernesto Cruz.
La inauguración del Hospital General Regional de Especialidades No. 13 “14 de septiembre” del IMSS no fue solamente la apertura de una nueva infraestructura médica; fue, sobre todo, un momento para reflexionar sobre la filosofía que guía al gobierno de Chiapas y el profundo sentido comunitario que impulsa la transformación social. Durante su participación, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar dejó claro que este proyecto no es un edificio más, sino la prueba tangible de lo que significa gobernar desde la cercanía, la dignidad y la responsabilidad compartida.
En un país donde los servicios de salud son, con frecuencia, el punto más sensible del tejido social, Ramírez Aguilar subrayó un principio fundamental: la salud es un derecho que se sostiene colectivamente. Recordó que el IMSS es una institución que nació de la lucha social tras la Revolución Mexicana y que, gracias al compromiso de los ciudadanos que contribuyen con sus impuestos, hoy se consolida como uno de los pilares del bienestar nacional. El nuevo hospital, señaló, es precisamente el reflejo de esa contribución mutua: lo que cada familia aporta regresa convertido en atención médica, infraestructura y vida digna.
Pero quizá lo más profundo de su intervención fue la manera en que conectó esta obra con la filosofía ancestral del buen vivir, tan arraigada en Chiapas. Un concepto que, más allá de sus raíces culturales, se ha convertido en una guía ética para el gobierno humanista que hoy impulsa el estado. "Estar bien con uno mismo, con la madre tierra y con la comunidad" —explicó— es la base de este pensamiento, que recuerda que la vida es relacional, que todo impacto individual repercute en lo colectivo, y que la verdadera política no existe para mandar, sino para cuidar.
En ese contexto, el gobernador destacó el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien reconoció como una figura que encarna la honestidad, la pulcritud y la vocación de servicio. Su visión, insistió, ha inspirado al gobierno de Chiapas a replicar un modelo de cercanía y sensibilidad, donde los niños, los jóvenes, las personas adultas mayores y quienes viven con discapacidad son prioridad. Ramírez Aguilar habló no desde la retórica, sino desde la convicción de que cuidar al pueblo es la tarea más noble del servicio público.
La inauguración del hospital se convirtió así en un acto que trasciende la dimensión médica. Fue un recordatorio de que la salud es un acto de justicia, de que el desarrollo debe ser incluyente y de que Chiapas avanza en armonía con su gente y con su historia. El gobernador invitó a los chiapanecos a compartir este mensaje: que existe un gobierno que atiende sin privilegios, que escucha, que acompaña y que nunca dará la espalda al pueblo.
En tiempos donde la desconfianza hacia las instituciones aún pesa, este acto representa un mensaje poderoso: cuando el Estado y la comunidad caminan juntos, el buen vivir deja de ser una filosofía para convertirse en una realidad cotidiana. Chiapas, de la mano de su gente y de su liderazgo, está demostrando que es posible.


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