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Opinión || Seguridad con presencia institucional, el reto de que sea duradera


Los recientes operativos preventivos realizados en Frontera Comalapa y Motozintla por la Fiscalía de Distrito Sierra Mariscal representan una señal positiva y necesaria para una región que durante años ha demandado mayor atención en materia de seguridad. La coordinación entre fuerzas federales, estatales y municipales refleja un esfuerzo serio por recuperar la confianza ciudadana y demostrar que el Estado está presente en uno de los territorios más sensibles de Chiapas.

El despliegue no fue menor. Los recorridos en más de 25 puntos estratégicos, la vigilancia en barrios, comunidades rurales y zonas fronterizas, así como la instalación de filtros vehiculares, muestran una estrategia que busca no solo reaccionar ante el delito, sino prevenirlo. La proximidad social y la coordinación incluso con autoridades del vecino país de Guatemala envían un mensaje claro: la seguridad es una tarea compartida y sin fronteras administrativas.

Acciones como la revisión vehicular, la despolarización de unidades y la exhortación a motociclistas a cumplir con la normatividad también contribuyen a fortalecer el orden y la cultura de la legalidad. Aunque puedan parecer medidas menores, son parte de una estrategia integral que ayuda a inhibir conductas ilícitas y a generar entornos más seguros para la población.

Este tipo de operativos, además, permiten que las comunidades vuelvan a sentir la presencia institucional en calles, carreteras y barrios donde la ausencia del Estado había sido una constante. La suma de voluntades entre corporaciones es un paso correcto y necesario para avanzar hacia escenarios de mayor estabilidad y paz social.

No obstante, el verdadero desafío está en la continuidad y en los resultados a largo plazo. La efectividad de estas acciones no debe medirse solo por el número de recorridos o puntos de revisión instalados, sino por su impacto sostenido en la reducción del delito y en la percepción de seguridad de la ciudadanía. El reto para las autoridades es que estos operativos no sean esfuerzos aislados, sino parte de una estrategia permanente que transforme la presencia en resultados y la expectativa en confianza duradera.

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