Chiapas vuelve a rodar en grande
Por Ernesto Cruz.
Cuando el deporte se convierte en punto de encuentro, identidad y futuro, algo importante está pasando. Eso es justamente lo que se vivió en Chiapas con la inauguración de la Copa FEMEPAR 2026, un evento que no solo reunió a más de 500 atletas de 20 delegaciones, sino que confirmó que el estado ha retomado con fuerza su lugar en el mapa del patinaje nacional.
Después de dos décadas, Chiapas vuelve a ser el corazón del patinaje en México. Y no es una frase retórica: es el reflejo de años de trabajo silencioso, de entrenadores comprometidos, familias que acompañan y atletas que han creído en el poder del esfuerzo constante. El Patinódromo “Enrique Albores Gordillo”, recientemente nombrado en honor a uno de los grandes pioneros del patinaje de velocidad en la entidad, se convirtió en un símbolo vivo de esa historia que sigue avanzando sobre ruedas.
El homenaje a las leyendas chiapanecas del patinaje fue uno de los momentos más emotivos de la ceremonia. Reconocer a quienes abrieron camino no es mirar al pasado, sino fortalecer el presente y motivar a las nuevas generaciones. Nombres como Mercedes Yáñez, Víctor Borraz, Selene Calvo o los hermanos Merchán representan disciplina, constancia y amor por el deporte; valores que hoy inspiran a cientos de jóvenes que sueñan con portar los colores de Chiapas y de México.
La presencia de autoridades deportivas y gubernamentales envía un mensaje claro: el deporte importa y es una herramienta de transformación social. Las palabras de aliento dirigidas a las y los atletas no solo impulsan el rendimiento competitivo, sino que refuerzan el orgullo de pertenencia y la proyección internacional que el patinaje mexicano necesita.
Eventos como la Copa FEMEPAR 2026 demuestran que el deporte va más allá de las medallas. Genera turismo, mueve la economía local, une familias y posiciona a Chiapas como un estado capaz de organizar competencias de alto nivel. Hoy, las ruedas giran con fuerza en el sur del país, y con ellas, la esperanza de que el talento chiapaneco siga deslizándose hacia un futuro lleno de logros.
Chiapas no solo fue sede: fue protagonista. Y cuando el deporte encuentra un hogar así, el triunfo ya está en marcha.

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