Opinión || De legislar a construir caminos: Alejandra Gómez, una nueva etapa para Chiapas
Hay cargos que representan una responsabilidad administrativa y hay otros que, por su naturaleza, obligan a conocer de cerca las necesidades de la gente. La llegada de Alejandra Gómez Mendoza a la Comisión Estatal de Caminos de Chiapas pertenece a este segundo grupo.
La decisión del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar de confiarle esta nueva responsabilidad no parece casual. Gómez Mendoza deja una etapa importante en el Poder Legislativo, donde llegó a presidir la Mesa Directiva del Congreso del Estado, para asumir ahora una encomienda directamente relacionada con infraestructura, conectividad y desarrollo regional.
El pasado 23 de agosto, Gómez Mendoza solicitó licencia indefinida como diputada por el Distrito XII de Pichucalco y dejó la Presidencia de la Mesa Directiva. Ese mismo día fue designada como titular de la Comisión Estatal de Caminos.
Y aquí aparece un dato que vale la pena subrayar: su nueva responsabilidad tiene una conexión directa con el trabajo que desarrolló desde el Congreso.
Gómez Mendoza presidió la Comisión de Desarrollo Urbano y Obras Públicas de la LXIX Legislatura. Desde esa posición participó en temas fundamentales para Chiapas: infraestructura, obra pública, desarrollo urbano y conectividad. El propio Congreso la identifica como presidenta de esta comisión.
Pero quizá uno de los antecedentes más importantes para entender su llegada a Caminos está en su participación legislativa para la creación y fortalecimiento de la Comisión de Caminos e Infraestructura Hidráulica.
En febrero de 2025 presentó una iniciativa para reformar diversas disposiciones del decreto de creación de dicha Comisión. Y meses después, durante el debate de reformas a la Ley de Obra Pública del Estado, defendió la necesidad de actualizar una legislación que llevaba prácticamente una década sin una reforma integral, argumentando que la obra pública debe responder a las nuevas necesidades sociales, técnicas e institucionales.
Es decir, Alejandra Gómez no llega a Caminos desde un escritorio completamente ajeno al sector. Llega después de haber trabajado legislativamente precisamente en materias relacionadas con infraestructura y obra pública.
También impulsó, desde la Comisión que presidía, espacios de diálogo con colegios de arquitectos, ingenieros, cámaras empresariales y especialistas para discutir una nueva legislación de obra pública e infraestructura sustentable para Chiapas.
Ese antecedente puede convertirse ahora en una ventaja.
Porque administrar caminos no significa solamente supervisar maquinaria, contratos o kilómetros de pavimento. Significa entender que una carretera comunica comunidades, acerca servicios de salud, permite sacar cosechas, facilita el comercio, reduce tiempos de traslado y puede convertirse en una herramienta de igualdad social.
La propia Gómez Mendoza lo expresó durante su participación legislativa al hablar de infraestructura: la obra pública debe medirse también por el bienestar que genera en la sociedad y no únicamente por su valor económico.
Y esa visión resulta especialmente relevante para Chiapas.
El reto que recibe es enorme. El Estado necesita caminos que no solamente sean transitables, sino seguros, funcionales, resistentes y correctamente mantenidos. En regiones rurales e indígenas, una vía en buenas condiciones puede representar la diferencia entre estar aislados o tener acceso oportuno a mercados, escuelas, hospitales y servicios públicos.
Por eso, la frase que hoy acompaña a Gómez Mendoza —“que todos los caminos de Chiapas nos lleven a la Prosperidad Compartida”— tendrá que convertirse en algo más que un discurso.
Tendrá que traducirse en obras terminadas, mantenimiento permanente, transparencia en los recursos, planeación técnica y resultados visibles.
La experiencia legislativa de Gómez Mendoza también deja otro elemento: su capacidad para dialogar con distintos sectores. Durante su gestión al frente de la Mesa Directiva participó en encuentros con representantes de comunidades indígenas y en ejercicios de vinculación con sectores productivos y profesionales.
Ahora esa capacidad tendrá que trasladarse al territorio.
Y hay algo más que resulta simbólico: una ingeniera civil pasa del Poder Legislativo al terreno de la infraestructura. No se trata únicamente de cambiar de oficina; es pasar de discutir las reglas de la obra pública a tener la responsabilidad de que esas reglas se traduzcan en caminos que funcionen.
Gómez Mendoza ha dicho que cierra una etapa, pero no una causa. Deja temporalmente la representación legislativa para continuar, desde otra trinchera, con una convicción que ha repetido durante su trayectoria: trabajar por Chiapas.
La primera mujer al frente de la Comisión Estatal de Caminos tiene ahora la oportunidad de escribir un nuevo capítulo.
Y quizá el mayor reconocimiento a su paso por el Congreso no será solamente recordar que presidió la Mesa Directiva, sino observar qué tan lejos puede llevar esta nueva responsabilidad.
Porque en Chiapas, los caminos no son solamente infraestructura: son oportunidades.
Y si Alejandra Gómez logra convertir su experiencia legislativa, técnica y política en una administración eficiente, transparente y cercana al territorio, su llegada a Caminos puede ser mucho más que un cambio de gabinete.
Puede ser el comienzo de una etapa donde cada camino reparado signifique una comunidad más conectada y cada nueva obra represente una posibilidad más de prosperidad para las familias chiapanecas.
Dejó el uniforme del Congreso, como ella misma lo ha dicho. Ahora le toca ponerse el uniforme de la obra pública. Y Chiapas estará mirando los resultados.

No hay comentarios.