Opinión || Chiapas: cuando la seguridad sí se siente
Por Ernesto Cruz.
En un país donde hablar de seguridad muchas veces se asocia con malas noticias, Chiapas se está convirtiendo en un ejemplo esperanzador. Por quinto mes consecutivo, nuestro estado encabeza la lista nacional en reducción de delitos de alto impacto. Y eso, para quienes vivimos aquí, no es solo una estadística: es una sensación creciente de tranquilidad en nuestras calles, en nuestras comunidades y en nuestras familias.
Durante años, muchos chiapanecos nos acostumbramos a vivir con el miedo como compañero silencioso. Pero hoy, gracias al trabajo coordinado entre las autoridades y una estrategia seria y sostenida, ese miedo comienza a disiparse. No es perfecto, claro, pero es evidente que las cosas están cambiando.
La reciente entrega de vehículos blindados y cámaras inteligentes al grupo táctico Fuerza Pakal es una señal clara de que el gobierno está apostando fuerte por una policía más equipada y profesional. Ya no se trata de improvisar con lo que se tiene, sino de dotar a nuestras fuerzas de seguridad con tecnología y herramientas modernas que verdaderamente hagan la diferencia.
Y no solo se trata de equipo. También se está trabajando para mejorar los sueldos de los policías y garantizar que hagan su labor con dignidad. ¿Por qué esto importa? Porque si queremos una policía honesta, necesitamos que también se sientan respaldados y valorados. El gobernador Eduardo Ramírez Aguilar lo dejó claro: una policía mal pagada está más expuesta a la corrupción; por eso, se están haciendo esfuerzos para que Chiapas tenga una de las policías mejor remuneradas del país en los próximos años.
Además, se están tomando decisiones que nos dan más certeza a los ciudadanos. Por ejemplo, instalar cámaras en las patrullas de tránsito para evitar abusos o actos de corrupción. Esto es un paso adelante para garantizar que la autoridad actúe con transparencia, pero también para proteger a quienes hacen bien su trabajo.
En su mensaje, el gobernador habló de algo fundamental: la autoridad moral. Puede sonar a discurso, pero en realidad se refiere a algo muy simple y poderoso: gobernar con el ejemplo. No se trata solo de mandar, sino de actuar con honestidad y escuchar al pueblo. Y eso, como ciudadanos, lo valoramos
¿Hay críticas? Sí. ¿Hay retos pendientes? Por supuesto. Pero también hay resultados. Y esos deben reconocerse. Cuando se trabaja con compromiso, cuando las instituciones colaboran, y cuando hay una visión clara de futuro, los avances llegan.
Como chiapanecos, todos queremos lo mismo: vivir tranquilos, que nuestros hijos crezcan en paz, y que nuestras autoridades sean confiables. Hoy, Chiapas está caminando hacia ese rumbo, y depende de todos —gobierno y ciudadanía— seguir empujando en la misma dirección.
Porque sí, en Chiapas las cosas pueden hacerse bien. Y cuando se hacen bien, se notan.

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