+ RECIENTES

Opinión || La salida de Carmelita Benavente: ¿Motivos de salud o cortina de humo?


La reciente salida de Carmelita Benavente del Instituto de Seguridad Social de los Trabajadores del Estado de Chiapas (Isstech) marca un momento clave para esta institución que, durante años, ha sido señalada por diversas deficiencias estructurales y administrativas. Oficialmente, su renuncia se atribuye a motivos de salud, y aunque toda salida merece respeto, es imposible ignorar los cuestionamientos que acompañaron su gestión.

Sin embargo, para la opinión pública y muchos sectores inconformes con su gestión, esta salida huele más a una estrategia que a un retiro por motivos personales.

"Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a Carmelita Benavente por el apoyo y aporte que brindó al Instituto de Seguridad Social de los Trabajadores del Estado de Chiapas durante su gestión. Lamentablemente, debido a motivos de salud, ha tenido que retirarse de su encargo. Reconozco su capacidad y dedicación al servicio del Isstech. Asimismo, quiero anunciarles que Luis Ignacio Avendaño Bermúdez se integra a esta institución para continuar trabajando en beneficio de la salud y el bienestar de las y los derechohabientes", expresó el mandatario estatal a través de sus redes sociales.

Durante su paso por el Isstech, Benavente fue señalada por irregularidades administrativas, falta de transparencia en licitaciones, presunto desvío de recursos y una atención médica cada vez más deteriorada. A lo largo de su administración, trabajadores y derechohabientes denunciaron la escasez de medicamentos, el mal estado de las instalaciones y la falta de personal médico, todo esto mientras se seguían otorgando contratos a empresas con poca o nula experiencia.

Por eso, más que una transición discreta, lo que se necesita en este momento es un cambio de fondo. La llegada de Luis Ignacio Avendaño Bermúdez como nuevo titular del Isstech representa una oportunidad para recomponer el rumbo. Aunque su perfil ha estado más ligado al ámbito legislativo que al sector salud, ahora tiene la responsabilidad de demostrar que puede encabezar una gestión comprometida, transparente y eficaz.

La ciudadanía, y especialmente los trabajadores del estado que dependen del Isstech, esperan más que discursos: quieren resultados. Quieren clínicas que funcionen, medicamentos disponibles, personal médico suficiente y un sistema digno que respalde años de servicio público. Este cambio debe ir acompañado de una auditoría clara del estado en que se entrega la institución, así como del compromiso de rendir cuentas a quienes realmente importan: los derechohabientes.

Este es un momento crucial para el Isstech. La confianza en sus servicios está lastimada, pero aún es posible recuperarla si se actúa con firmeza y responsabilidad. La exigencia ciudadana no es otra que la de un sistema de salud justo, funcional y libre de opacidad. Ya no hay margen para simulaciones.

Luis Ignacio Avendaño tiene ante sí un gran reto, pero también una gran oportunidad: demostrar que los cargos públicos pueden usarse para servir, no para proteger intereses o heredar viejas prácticas. Chiapas lo necesita. Y los trabajadores del estado lo merecen. 

No hay comentarios.