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El pan que nos une: identidad, tradición y sabor en Tuxtla Gutiérrez

  • Festival del Pan Tuxtleco este 25 de noviembre, en el corredor exterior de la Presidencia Municipal de Tuxtla Gutiérrez, de 3:00 p. m. a 8:00 p. m. 

El anuncio del Festival del Pan Tuxtleco, que se realizará este 25 de noviembre en el corredor exterior de la Presidencia Municipal, no es solo una invitación a degustar delicias horneadas. Es, sobre todo, un recordatorio de la riqueza cultural que suele pasar desapercibida en medio de la vida acelerada de la ciudad. Actividades como ésta recuperan algo más profundo que una tradición gastronómica: reafirman una identidad compartida que se amasa con historia, comunidad y memoria familiar.

Quienes conocen el pan de Tuxtla saben que sus aromas tienen sello propio. Desde la tradicional hojaldra tuxtleca, con su dorado brillante y textura suave, hasta el marquesote chiapaneco, ligero y esponjoso, que suele acompañar celebraciones importantes. No falta el pan de yema, de color amarillo intenso y sabor ligeramente dulce, ni las rosquetas que crujen con un toque mantequilloso. Cada pieza revela una herencia que mezcla técnicas antiguas con creatividad local, como si cada panadero dejara un fragmento de historia en cada hornada.

Chiapas, con su diversidad cultural, se expresa también en sus panes a través de colores y sabores que evocan su geografía: el marrón tostado del pan horneado en hornos de leña, el matiz ámbar del azúcar quemada, el aroma cálido de la canela, el sutil toque de anís o el dulzor profundo del piloncillo. Son los mismos ingredientes que, por generaciones, han fortalecido la cocina chiapaneca y que encuentran en Tuxtla un punto de encuentro entre lo tradicional y lo contemporáneo.

Por eso, el Festival del Pan Tuxtleco es más que un evento gastronómico: es una invitación a consumir local, a reconocer el valor de quienes sostienen estas tradiciones y a celebrar en familia la sencillez y la belleza de lo cotidiano. Acudir no solo implica saborear un buen pan; significa apoyar a los panaderos y panaderas que mantienen viva una parte esencial de la cultura tuxtleca. En tiempos donde todo parece volverse digital y efímero, un festival así nos recuerda que hay aromas y sabores que merecen permanecer.



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