San Cristóbal ante la alerta: preservar los humedales es preservar la vida
No se trata de un tema técnico ni menor. Se trata del corazón ecológico de la ciudad. Quien conoce San Cristóbal —sus pendientes, su valle, su delicada red de humedales— sabe que cualquier alteración en estas áreas tiene consecuencias inmediatas y devastadoras. Los humedales no son “terrenos vacíos” ni “espacios desocupados”: son sistemas vivos que permiten la infiltración del agua, regulan inundaciones y sostienen la estabilidad del ecosistema urbano.
El diputado Camacho recordó en tribuna lo que la ciudadanía no ha olvidado: las inundaciones que devastaron San Ramón hace apenas unos meses. Viviendas enteras colapsaron; familias tuvieron que evacuar entre lodo, agua y miedo; hubo daños estructurales hasta en segundas plantas. En ese momento, el ayuntamiento aseguró públicamente que no habría cambios de uso de suelo en humedales ni zonas de amortiguamiento. Hoy, la realidad desmiente ese compromiso.
El costo de mirar hacia otro lado
Preguntas que cualquier administración responsable debería responder sin evasivas. El silencio institucional, en un caso como este, no solo es inadmisible: es peligroso.
Porque lo que está en juego no es un trámite administrativo; es la seguridad de miles de personas. La crisis climática no es un concepto abstracto: ya llegó, ya golpea, ya está aquí. Y cada decisión que permite rellenar un humedal es, en la práctica, una sentencia de riesgo para la población.
Una agenda legislativa que no puede esperar
El llamado del diputado Camacho apunta a algo más amplio: la urgente necesidad de que el Congreso de Chiapas construya una agenda seria, firme y transversal para prohibir definitivamente:
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La invasión de zonas naturales protegidas
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El relleno de humedales
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La ocupación de cauces de ríos
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La urbanización irresponsable que ignora la vocación del territorio
Chiapas no puede presumir riqueza natural mientras permite su destrucción a manos de intereses inmobiliarios que operan con impunidad y opacidad.
Desarrollo sí, pero no a costa de la vida
El desarrollo que ignora la naturaleza no es desarrollo: es deterioro acelerado. Y lo que ocurre en San Ramón no solo pone en riesgo el bien común; traiciona la relación profunda que San Cristóbal de Las Casas ha tenido históricamente con su entorno natural.
La ciudad es un valle frágil y hermoso que respira a través de sus humedales. Taparlos es como cerrar los pulmones de la ciudad.
Un llamado a la unidad y a la responsabilidad
San Cristóbal merece orden y paz, sí, pero también un modelo de desarrollo que respete la vida, la naturaleza y la seguridad de sus habitantes. Ese es el verdadero progreso: el que construye sin destruir.
San Cristóbal no necesita discursos: necesita acciones. Y las necesita ya.

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