OPINIÓN || La justicia que se acerca a la gente
Por Ernesto Cruz.
El diálogo directo entre autoridades y ciudadanía sigue marcando la diferencia en la construcción de instituciones más cercanas y confiables. La reciente reunión encabezada por el magistrado presidente del Poder Judicial de Chiapas, Juan Carlos Moreno Guillén, con autoridades del ejido 20 de Noviembre, en Las Margaritas, refleja una voluntad clara: escuchar para construir soluciones desde el territorio.
Más allá del protocolo, el encuentro refleja una lógica que debería ser la norma y no la excepción: escuchar a las comunidades en su propio contexto, entender sus problemáticas y construir soluciones desde la cercanía. En Chiapas, donde la diversidad cultural y las realidades sociales demandan atención diferenciada, estos espacios cobran un valor aún mayor.
La presencia del alcalde Bladimir Hernández Álvarez en esta mesa de diálogo también evidencia un elemento fundamental para el desarrollo del estado: la coordinación entre niveles de gobierno. Cuando las instituciones dejan de trabajar de manera aislada y comienzan a articular esfuerzos, los resultados tienden a ser más sólidos y, sobre todo, más cercanos a las verdaderas necesidades de la gente.
El mensaje que envía el Poder Judicial al abrir sus puertas no es menor. Se trata de reconocer que la justicia no puede ser un concepto lejano o inaccesible, sino una herramienta viva que se construye con la participación de la ciudadanía. Privilegiar los derechos de los pueblos no solo implica garantizar el acceso a la ley, sino también generar confianza en las instituciones.
En este sentido, la disposición mostrada por Moreno Guillén apunta hacia una visión moderna del servicio público: una justicia que no se impone, sino que se dialoga; que no se centraliza, sino que se comparte; que no se limita a resolver conflictos, sino que busca prevenirlos desde la escucha activa.
Chiapas necesita precisamente eso: autoridades que entiendan que gobernar —y en este caso, impartir justicia— no es solo administrar, sino también construir comunidad. Acciones como esta fortalecen el tejido social y abren la puerta a una relación más sana entre gobierno y ciudadanía.
Porque al final, cuando se escucha de verdad, se gobierna mejor. Y cuando se construye en comunidad, la justicia deja de ser un ideal para convertirse en una realidad tangible para todos.

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